Categories
#Análisis #ProfesCiudadanos

10 razones por las que internet y las redes sociales redefinen los conceptos poder y Estado

Por: Luis Fernando Trejos*

1. Nuevos retos.

Las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC´s) han planteado problemas hasta ahora inéditos, propios de la esfera política. Han generado retos para la representación, legislación y control, áreas relacionadas estrechamente con el poder, su administración y ejercicio. Autores como Cardona y Paredes han abierto este debate.

2. Más información.

La revolución producida por la masificación de las TIC ha posibilitado que millones de personas accedan a nuevos y variados mecanismos de información y comunicación que antes no existían o su uso era restringido. Es un escenario de democratización a partir de nuevas tecnologías que permiten no solo consumo de información desde fuentes diversas, sino la producción y distribución a un bajo costo y gran escala.

3. Algunos interrogantes.

En este escenario, surgen varias preguntas para la reflexión colectiva: ¿De qué manera se relacionan la política y las nuevas tecnologías para instalarse en el escenario de una nueva cultura? y, ¿Cómo estas nuevas dinámicas permiten que organizaciones de la sociedad civil utilicen las nuevas tecnologías de comunicación e información para hacerse visibles de otras maneras y en otros escenarios? Enmarcados en las sociedades modernas, el control ha sido típicamente manejado por el Estado.

4. Re-pensar el Estado.

Algunos autores afirman que lo anterior ocurre en una nueva realidad en la que la legitimidad del Estado se cuestiona o, al menos, está en crisis. Su capacidad de maniobra política ha disminuido, en un terreno ganado ampliamente por los entes económicos internacionales.

5. Los conceptos se transforman.

Hay una urgente necesidad de revisar los conceptos tradicionales de soberanía, hegemonía, identidad y territorialidad. Hoy, el concepto de poder está siendo reconfigurado dados múltiples fenómenos:  la globalización del tráfico económico de las comunicaciones, la producción y transferencia de tecnologías, las nuevas formas de violencia, el surgimiento de nuevos espacios para la lucha no controlados, la reivindicación de las diferencias como origen de nuevas formas de organización y de financiamiento, entre otros.

6. Repensar lo político.

Todas estas nuevas corrientes obligan a una reorganización formal de lo político y, por ende, a una nueva interpretación del papel del Estado-nación como institución central del ámbito de regulación, control y monopolio de la fuerza. Ignorar esta necesidad de reorganización del Estado, produciría el surgimiento y fortalecimiento de competencias políticas de acción a niveles supranacionales y también subnacionales, como lo planteaba Habermas desde hace décadas.

7. Una agenda desde abajo.

En este Estado disminuido o limitado, las nuevas tecnologías, especialmente internet, juegan un papel preponderante en la medida en que son facilitadoras de una creciente propagación de intereses y principios políticos, sociales, culturales y económicos que no están bajo el control del Estado y que terminan constituyendo una nueva fuente de autoridad.  

8. Participación.

La relación entre política y nuevas tecnologías está también atravesada por el concepto de participación. En este nuevo contexto es posible la subversión del poder, cuando el sistema democrático exige nuevas y ágiles formas de participación, mientras que los partidos y el Estado mismo como institución, continúan manteniendo estructuras jerarquizadas verticalmente, distantes en eficacia y cercanía, a los cambios generados en el sector privado (empresarial), en red. Nuevamente, para los puntos 7 y 8, recomiendo la lectura de textos como el de Cardona y Paredes, referenciados al final de este escrito. 

9. Nuevos discursos.

La apertura a un novedoso canal de comunicación como internet y las redes sociales, que posibilita la expresión de todas las voces que accedan a él, hizo que muchos actores sociales que se encontraban marginados de los medios de comunicación dieran, según Vattimo, “un paso inicial en su proceso de emancipación con respecto al discurso unitario y el reconocimiento de la diferencia en los discursos e identidades, como mecanismo de identificación”.

10. Democracia inclusiva.

Esta recreación discursiva ha sido adoptada por varios movimientos sociales que aprovechando en gran medida las posibilidades tecnológicas que ofrece interne,t y otras recientes tecnologías, buscan ubicarse en el seno de la disputa por el poder, con resultados muy positivos en cuanto a democratización e inclusión individual y colectiva, pues abre nuevas y variadas formas de participación directa o indirecta real frente a las ofertas de los organismos estatales tradicionales.

Algunas conclusiones.

En realidad, estamos ante la necesidad inmediata de una redefinición de las funciones del Estado y una amplia reflexión en torno a la relación entre política y nuevas tecnologías, se hace necesaria. Es importante destacar que las transformaciones políticas contemporáneas están estrechamente ligadas a la emergencia y flujo de los espacios en redes globales que usan la tecnología desde dos perspectivas.

La primera, como una como herramienta y, la segunda, como parte de un complejo proceso cultural, expresión de una sociedad contemporánea inequitativa y desigual. En este sentido, coincido con autores como De Castro, quien indica que en las sociedades posmaterialistas, los ciudadanos encuentran una cada vez mayor oferta de temas político-ideológicos y causas sociales, ambientales, territoriales y étnicas en las que invertir su tiempo y recursos.

Al sentirse identificados con ciertas temáticas, la gente trabaja unida, desarrolla un sentimiento de pertenencia y construye comunidades virtuales de diverso alcance (local, regional, nacional y global).

* Doctor en Estudios Americanos con mención en Estudios Internacionales de la Universidad Santiago de Chile. Magíster en Ética Social y Desarrollo Humano. Profesor e investigador de la Universidad del Norte. Experto en temas de conflicto y postconflicto en Colombia.

Referencias

Cardona, G. & Paredes, L. (2004). Uso y apropiación de las nuevas tecnologías por la subversión el caso de las FARC-EP. Bogotá: Universidad Central de Colombia.

De Castro, R. (2006). Persona, sociedad y medio ambiente: perspectivas de la investigación social de la sostenibilidad. Sevilla, España: Consejería de Medio Ambiente, Junta de Andalucía.

Garay, L. (2002). El falso amanecer. Los engaños del capitalismo global. Barcelona: Paidós.

Gozzer. J. (1999). Internet y Estado: Aproximaciones a la globalización desde el ciberespacio. Entre lo real y lo virtual. Revista Colombia Internacional, 47, 51-71

Habermas, J. (1999). La inclusión del otro. Estudios de teoría política. Barcelona, España: Paidós.

Terres, G. (2010). Diplomacia pública 2.0: Una propuesta virtual para un mundo virtual. Revista Mexicana de Política Exterior, 92, 97-126.

Trejos, L. (2012). Uso de internet por parte de las FARC-EP: Nuevo escenario de confrontación o último espacio de difusión política. Revista Encrucijada Americana, 5(1), 25-50.

Vattimo, G. (1996). La sociedad transparente. Barcelona, España: Paidós.

Zambrano, R. (2010). Tecnologías de la información y la comunicación. Democracia y participación. Chile: Aún Creemos en los Sueños. 

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *