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Afrontemos la crisis: desarrollo de la resiliencia colectiva

Por: Sharom Sanjuan Barraco y Daniela Zanguña Parra*

“Tal concentración sobre el momento presente nos permite descubrir el valor infinito y el milagro insospechado de nuestra presencia en el mundo. En efecto, la concentración sobre el presente implica la suspensión de nuestros proyectos de futuro, o dicho de otro modo, implica que pensemos el instante presente como si se tratara del último, que vivamos cada día y hora como si no hubieran más.”

Ejercicios espirituales y filosofía antigua, Pierre Hadot

Durante esta temporada de pandemia, y, por tanto, de confinamiento muchos hemos experimentado periodos de ansiedad, miedo, hastío, tristeza, desesperanza, impotencia y otras tantas emociones y sentimientos que dejan en velo lo vulnerable que somos. Ha sido un tiempo para adaptarnos a los cambios repentinos, desarrollar la resiliencia, conocernos a nosotros mismos, tener el autocontrol para permanecer en casa, evitar la propagación del virus, entre otros. 

Según Hans Kluge, jefe de la Organización Mundial de la Salud para Europa, “el aislamiento, el distanciamiento físico, el cierre de escuelas y lugares de trabajo, son desafíos que nos afectan, y es natural sentir estrés, ansiedad, miedo y soledad en estos momentos.” Además, subrayó que la amenaza del COVID-19 y el confinamiento están causando un fuerte impacto psicológico en las sociedades que debe atenderse con “medidas imaginativas.”

Si bien las medidas imaginativas dependerá de cada persona, desarrollar la resiliencia comunitaria o colectiva nos permitirá afrontar la situación y construir “anticuerpos” emocionales que nos permitan fortalecernos en medio del confinamiento.

“Llamamos resiliencia a la capacidad que tienen los individuos para recuperarse tras sufrir algún tipo de adversidad. El ser humano lucha por su estabilidad (homeostasis) por naturaleza, a veces lo logra y otras veces termina teniendo conductas que lejos de ayudarle, le perjudican.” Lorena Ramírez y Abril Vieyra.

Este término es conocido por muchos por su uso en el campo de la psicología, además se ha extendido a sectores como el financiero y el político, precisamente por su poderoso significado. Si bien la resiliencia individual nos permite soportar y crear formas para salir de situaciones difíciles, será la resiliencia colectiva o comunitaria, entendida como la capacidad que tiene el sistema social y las diferentes instituciones para enfrentar las adversidades y posteriormente reorganizarse, con el fin de mejorar sus funciones, su estructura y su identidad, la que nos permitirá compensar las debilidades tangibles e intangibles que como comunidad tenemos.

Entiéndase comunidad como un espacio no necesariamente físico en el que existen interacciones cargadas de afectividad, emocionalidad y que además aporta a la identidad del individuo según Hombrados y López (2014). Así mismo, McMillan y Chavis (1986) identifican 4 elementos del sentido de comunidad:  Pertenencia, influencia, satisfacción e integración de las necesidades y por último una conexión emocional. Estos tres elementos deberán fortalecerse durante y después de la pandemia de manera individual e institucional para dar continuidad a lo que las personas construyeron de manera directa u ocasional.

Encontramos también según Zhang y Zhang (2017) que la comunidad define la identidad del sujeto y llega a afectar el bienestar subjetivo de la persona a través del fortalecimiento o debilitamiento de procesos tales como su sentido de comunidad, la sensación de pertenecer a una comunidad o barrio, y la interacción con los vecinos. Dicho lo anterior nos podemos cuestionar la existencia de las fronteras, lo que causa la percepción de nosotros y los otros y como nuestro inconsciente llega a percibir al otro como una amenaza, dicha percepción puede ser explicada por la falta de contacto, comunicación y cercanía; dicho fenómeno es observado en un sin números de opuestos en la sociedad, mujer, hombre, blanco, negro, heterosexual, LGBTI, etc. 

Lo que causa la desigualdad, la insatisfacción de las necesidades, no solo en los individuos que la padecen sino los que la circundan y en las consecuencias que todos como comunidad recibimos. Esto para decir que en situaciones de emergencia y/o problemáticas, las comunidades deben borrar las líneas que los separan, para pensar y actuar de manera colectiva y asì desarrollar la resiliencia colectiva que tanto necesitamos en tiempos de crisis, no sólo para contrarrestar un virus que no podemos ver, sino para rechazar todos los actos que dañan y vulneran a las sociedades, las culturas y subculturas urbanas.

Reflexión en cuarentena

Las épocas de quietud nos llevan a la reflexión y esta a su vez trae pequeñas o grandes transformaciones en nuestra forma de percibir el mundo y por consecuencia nuestra manera de reaccionar frente a los estímulos exteriores y en general a la vida. Este tiempo y espacio que hemos tenido para lidiar con nosotros mismos, unos desde sus hogares, otros solos, otros con personas extrañas y una cantidad de posibilidades que debemos imaginarnos, ha sido necesario para hacer introspección, tomar decisiones diarias que nos ayuden a superar la crisis que todos estamos pasando y desarrollar de manera la resiliencia individual.

En concluisiòn y desde nuestra perspectiva, estar pasando este momento histórico nos hace conscientes de lo mucho que podemos lograr si nos reconocemos como parte de un todo y nos unimos en nuestra forma de pensar en situaciones que nos afectan a todos o si amenaza a una de las partes. Este podría ser el primer paso para una sociedad más responsable, más empática, más respetuosa, más cooperativa, más estratégica, más creativa, con mayor sentido de pertenencia y un poco más tolerante frente a lo desconocido. Cabe decir que esta no es una receta mágica para superar la crisis, sino que debe considerarse como una de las tantas herramientas que debemos desarrollar para sobrellevarla. 

*Sharom Sanjuan Barranco es estudiante de Ciencia Política y Gobierno con énfasis en Políticas Públicas de la Universidad del Norte. Con especial interés en temas de Derechos Humanos, salud pública y educación 

Twitter: @sharoms3, Instagram: @sharomsb, Facebook: facebook.com/SharomSanjuan

*Daniela Zanguña Parra es estudiante de noveno semestre del Psicologìa en la Universidad del Norte. Instagram: @dzanguna

Fuentes de referencias:

Hombrados, I., y López, T. (2014) Dimensiones del sentido de comunidad que predicen la calidad de vida residencial en barrios con diferentes posiciones socioeconómicas. Psychosocial Intervention, vol. 23, núm. 3. Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid.

McMillan, B. y Chavis, D. (1986). Sense of community: a definition and theory. Journal of Community Psychology, 14, 6-23. 

Zhang, Z., y Zhang, J. (2017). Perceived residential environment of neighborhood and subjective well-being among the elderly in China: A mediating role of sense of community. Journal of Environmental Psychology, 51, 82-94.

La foto de esta nota fue tomada de la página web de la Revista Semana.



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