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Dos ejemplos recientes de diplomacia ciudadana en Colombia

Por: Luis Fernando Trejos*

La diplomacia ciudadana se inscribe dentro del derecho que tienen las organizaciones ciudadanas de disputar e ingresar en espacios que históricamente habían sido ocupados por la diplomacia estatal. Su objetivo es formar opinión, generar consenso en torno a ideas, hacer lobby, sensibilizar e incidir en la toma de decisiones internacionales.  

Esta diplomacia se materializa por medio de una serie de acciones no oficiales que se desarrollan en el plano internacional y en el que participan distintas comunidades que buscan satisfacer necesidades humanas y materiales que no pueden alcanzarse por medio de contactos institucionales. 

En la sociedad internacional actual los ciudadanos están jugando un destacado papel en el trazado de los límites de la agenda internacional, ya que han logrado reconfigurar el clásico marco de relacionamiento internacional Estado – Estado, ampliándolo a interacciones mucho más complejas.

La diplomacia ciudadana se asocia directamente con el poder blando, que consiste en lograr que otros ambicionen lo mismo que uno, que acepten unos valores determinados sin ningún tipo de cuestionamiento. Todo por medio de la atracción y el consenso. El desarrollo sostenido del poder blando,  significa que se está en posesión de una cultura y de unos valores que se encuentran en armonía con las normas jurídicas internacionales.

En el contexto de un conflicto armado interno, que es en la actualidad el único conflicto armado activo en Latinoamérica y el más longevo de la región, que ha producido una grave crisis humanitaria, y que tiene una continua conflictividad social como telón de fondo, la sociedad civil colombiana, especialmente después del proceso constituyente de 1991, ha logrado importantes desarrollos organizativos.

Lo anterior, especialmente por medio de Organizaciones no Gubernamentales (ONG’s). Muchas de éstas, relacionadas con la Defensa de los Derechos Humanos, sostienen vínculos directos con organizaciones y gobiernos extranjeros. Gran parte de la actividad internacional de estas organizaciones civiles es realizada en asocio con agentes estatales y no estatales, buscando apoyo y acompañamiento internacional para sus proyectos y denuncias.

La diplomacia de ciudadanos colombianos en los Estados Unidos .

Marino Córdoba fue líder comunitario en Río Sucio, Chocó, de donde salió desplazado hacia Bogotá en 1996 por la acción de grupos paramilitares. Una vez instalado en la capital, fundó la Asociación Nacional de Desplazados Afrocolombianos (AFRODE). En enero de 2001 fue víctima de un atentado, por lo cual viajó a Estados Unidos, donde obtuvo asilo político en el 2002. Desde su llegada a suelo estadounidense, Córdoba inició un intenso lobby con el respaldo de ONG’s como Witness for Peace, Wola, Transafrica y el US Office en Colombia.

En el desarrollo de esta actividad, jugó un papel determinante la asistente del congresista John Conyers, uno de los fundadores del Black Caucus**. Córdoba y la asistente del congresista se conocieron en Colombia. Sorprendida con la grave situación de seguridad de Marino le solicitó al congresista Conyers que ayudara a Marino a conseguir la visa para Estados Unidos. Al llegar a Washington como asilado, el congresista de Detroit abrió un espacio de cinco minutos para que Córdoba hablara en la plenaria del Black Caucus sobre la situación de las comunidades negras de Colombia.   

Córdoba logro reunirse con otros congresistas del Black Caucus como Cinthya McKinney y Donald Payne, quienes desde ese momento se convirtieron en aliados de los afrocolombianos. El congresista Payne es miembro de la Comisión de Asuntos del Hemisferio Occidental y posee una importante trayectoria de activismo por el respeto de los derechos humanos en países del Tercer Mundo, sobre todo en el África.

Por su parte, Gerardo Cajamarca llegó asilado a los Estados Unidos en el 2004 luego de ser amenazado por el Bloque Capital de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). En este país se vinculó al sindicato de los trabajadores de la industria del acero “Steelworkers Union”. Su trabajo consistió en hacer presentaciones, en los suburbios de las grandes ciudades, donde están los que financian campañas electorales.

Estás personas podían llamar a su Senador y pedirle no apoyar el TLC con Colombia (como efectivamente sucedió). Esta actividad, que a primera vista no parece trascendente, adquiere relevancia política porque la audiencia que lo escuchaba está conformada por aproximadamente un millón de afiliados. El sindicato de los trabajadores del acero es, por mucho, el sindicato industrial más influyente de los Estados Unidos. Para las elecciones al Congreso del año 2006 aportaron 2,4 millones de dólares a los demócratas y sus votos fueron disputados por Barack Obama y Hilary Clinton (León, 2009).

Los casos de Marino Córdoba y Gerardo Cajamarca encajan dentro de la diplomacia ciudadana, ya que en su actividad internacional evidenciaron habilidad para movilizar recursos que les permitieron alcanzar sus objetivos políticos, además de lograr influir sobre otros actores del sistema, en este caso congresistas de los Estados Unidos.

Córdoba y Cajamarca lograron que en enero de 2007 el Congreso de Estados Unidos incluyera una partida de 15 millones de dólares en el presupuesto del 2008 para la implementación y ejecución de programas de desarrollo económico y de Derechos Humanos en las comunidades de afrocolombianos.

Además, lograron que se ejerciera una presión efectiva sobre el gobierno colombiano para que se tomaran en serio los derechos de los sindicalistas. En palabras de Cajamarca (como es citado en León, 2009): “En los últimos 4 años, se han resuelto más casos de asesinatos contra trabajadores sindicalizados que en los últimos veinte años.”

*Luis Fernando Trejos es Doctor en Estudios Americanos con mención en Estudios Internacionales de la Universidad Santiago de Chile. Magíster en Ética Social y Desarrollo Humano. Profesor e investigador de la Universidad del Norte. Experto en temas de conflicto y postconflicto en Colombia.

**Organización conformada por los miembros afrodescendientes del Congreso de los Estados Unidos.

Otras referencias:

León, J. (30 de abril de 2009). Gerardo Cajamarca y Marino Córdoba: la cara del lobby anti TLC en Estados Unidos. La Silla Vacía. Recuperado de http://www.lasillavacia.com/historia/1411.


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