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#Opinión #VocesCiudadanas

Ésta es la Colombia que habla.

El Paro nació desde la ciudadanía y no podemos permitir ser atrapados entre los brazos de la “política tradicional”.

Por: Johanna Torres*

Hace un par de días me preguntaba un amigo si consideraba que el Paro era legítimo, y me pidió que respondiera desde mi profesión, de manera objetiva, no desde mis opiniones o sentimientos. Esta anotación a su pregunta me hizo reflexionar y le agradecí porque me pareció justa y pertinente su aclaración. En este momento de construcción de país es cada vez mas necesario consolidar posturas objetivas que nos ayuden a consolidar la paz.

Muchas veces, nuestra naturaleza individualista nos hace pecar al abogar, incluso de manera inconsciente, solo por esas cosas que nos gustan y condenar aquellas que no. Dejamos de lado el impacto que algo puede tener en el otro y censuramos su postura. Hoy por hoy esa censura, falta de empatía y libertad para ser nos sigue costando la vida.

En Colombia, desde el pasado 21 de noviembre estamos viviendo un Paro Nacional que se ha consolidado cada vez más como una oportunidad única y especial para fortalecer nuestra frágil democracia. Cuando una sociedad habla y se expresa, está nutriendo de insumos a su gobierno para que este represente con pertinencia sus intereses.

Esta es, entonces, una oportunidad para que el gobierno esté del lado de su ciudadanía, para que la proteja y la guíe por caminos de orden y respeto, que celebre junto a ella la sensibilidad y el interés que se tiene por la construcción de un mañana colectivo y que ayude a traducir con eficacia todas esas voces que piden un cambio. Lo anterior, con fin de diseñar y crear con rigurosidad caminos que nos den como resultado la obtención de objetivos. Comparto este artículo de Laura M. Duarte para El Paro Sigue, como punto de partida para entender las razones detrás de las manifestaciones.

Para el Paro Nacional hay posturas a favor y en contra, analizaremos dos variables, la primera, el factor tiempo, y , la segunda, el origen del Paro.

El tiempo.

Hoy se cumplen 21 días desde que inició el Paro Nacional, y para muchos no hay un sentido racional para salir a la calle. “Esa gente no trabaja”, “¿dónde queda el movimiento y orden de la ciudad?”, “marchan para nada”, “no saben lo que quieren”, son algunos de los comentarios que se escuchan al respecto.

Esta postura es respetable, pero se asemeja a la actitud que a veces asumimos en épocas de elecciones: “Mi voto no hará la diferencia”, “ya todos sabemos el resultado”. Esta apatía a lo público viene de una ciudadanía desilusionada, dolida, que se siente defraudada. También puede venir de una ciudadanía que se encuentra en una zona de confort en donde solo caben unos pocos.

En este sentido, requiere de valentía y entereza voltear la cara de la moneda y aún en medio de un panorama poco favorable, decidirse a luchar, salir a la calle día a día y programar actividades. Esto no se ve mucho en el país, esta sensibilidad acerca de lo que nos pasa, acerca de cómo queremos que sea esta sociedad, no pasa seguido. Este momento es de aplaudir, este momento es de conmemorar, y a pesar de las cortinas de humo, esta es la manera que ha encontrado una porción del país para decir que esta es la Colombia que quiere hacer un país, que quiere construir, es la Colombia a la que le interesa un cambio, es la Colombia que aporta, la Colombia que habla.

Estos veinte días, más que ser un desaliento y el camino directo para el resultado “inevitable” de no obtener nada, han sido la forma de demostrar la perseverancia y constancia de un país que empieza a construir pensamiento crítico por encima de lo que nos digan los medios de comunicación y aquellas “mayorías” un poco más privilegiadas.

Sobre el origen del Paro.

Las instituciones nacen, crecen, se reproducen, se enferman y algunas veces mueren bajo un ejercicio de ensayo-error. Estas se consolidan, para Durkheim, desde las creencias y los modos de conducta colectivos, es decir, responden a eso que somos.

En este sentido, las instituciones nacen de nosotros. Su origen orgánico y natural, en un estado contemporáneo, son los ciudadanos, la base de la sociedad. En el contexto actual del país hay quienes cuestionan de dónde surge el Paro Nacional: “¿Por qué para la gente que no tiene “poder de decisión” está en las calles?, “esto debió salir de las instituciones estatales”, “¿para qué escogemos entonces dirigentes públicos?”.

Siendo así, ¿cuál es el papel del ciudadano cuando las instituciones dejan de responder a esos modos de conducta colectivo? ¿Qué debe hacer el ciudadano? Ya hemos vivido las consecuencias de un Estado sordo, de una ciudadanía desinteresada y poco empática, un conflicto armado.

No obstante, que el Paro Nacional surja desde la ciudadanía y que tenga ya tantos días supone un nuevo reto: no permitir ser atrapados entre los brazos de la “política tradicional”, la política del clientelismo y de las concesiones estratégicas, atractivas y de corto plazo que nos hacen bajar la voz. Comparto esta discusión planteada por James Robinson en un texto para la BBC. Que esto sea el inicio de nuestra conversación.

*Johana Torres es politóloga e internacionalista con un énfasis en Opinión y Mercadeo Político de la Universidad del Norte.

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