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¿Estaremos listos para esa conversación?

Por: Cristian Andrés Rojas*

En los últimos días, tres importantes encuestadoras del país publicaron los resultados de sus más recientes sondeos de popularidad de los principales alcaldes y gobernadores en Colombia. En las tres (Invamer, Guarumo y Datexco), Jaime Pumarejo se desploma en imagen, perdiendo hasta un 26% de favorabilidad con respecto a los sondeos anteriores tomados en abril.

Nunca en los últimos doce años de la administración Char en Barranquilla, el alcalde de turno llegó a tan solo 44% de aprobación de su gestión (Invamer-Gallup). Las cifras imbatibles de Alex Char, con favorabilidad de hasta el 97%, parecen haber quedado bastante lejanas y denotan desgastes.

El manejo inconexo y soberbio de la pandemia le están pasando cuenta de cobro al “Puma”. Su falta de autoridad frente a las entidades de salud, su negativa en declarar la alerta roja, el desorden con los “pico y cédula”, su insulso discurso de la indisciplina social, pero sobre todo, sus penosas salidas en falso en medios de comunicación, lo están catapultando -de momento- a la impopularidad. Decir que “ahora todo el mundo quiere una UCI” o tildar a algunos de ser charlatanes y de “no haber hecho un carajo en la vida”, son errores tan garrafales que ni siquiera su comité de aplausos, liderado por Erika Fontalvo en el periódico “El Heraldo”, puede revertir.

De suerte para la administración local y su estrategia de acaparamiento del poder, que la nostalgia y las alarmas por este bajón de popularidad sin precedentes, aún tienen amplio rubro de manejo si se tiene en cuenta que recién comienza el mandato de Jaime Pumarejo, y que en algún momento el duro y revelador escollo de la pandemia será superado. Tan claro lo tienen, y tan decididos están recuperar rápidamente su bastión de poder (la popularidad), que ya hicieron cambios en gran parte del cuerpo de asesores y de comunicaciones. Y por su puesto, ya comenzaron a atenuar el discurso de indisciplina social que muchos cuestionamos públicamente en semanas anteriores.

No obstante, no habrá excelente asesor de comunicaciones ni cambios en los discursos que valgan, mientras Pumarejo siga en su soberbia apostándole a gobernar sin prevalecer la política social en todas sus facetas. La “fija” estrategia de saturarnos de parques y de canalizar arroyos, ha quedado en el olvido a causa de la pandemia, y hemos pasado a una realidad demandante que, claramente, ni el grupo político Char ni nadie esperaba.  La cultura ciudadana, la red de salud, la satisfacción de necesidades básicas, la formalidad de la economía y la eficiencia de los servicios públicos, son temas que el votante de opinión en Barranquilla ha empezado a poner -aunque tímidamente- sobre la mesa.

Sin duda, lo anterior nos comienza a trazar un largo y difícil camino a una democracia local más sana y fiel a su deber ser, en donde el disenso, la oposición y el debate ciudadano se van construyendo. ¿Estaremos listos en algún momento para esa conversación? Afirmarlo o negarlo sería irresponsable, y más cuando es un trabajo de muchos actores. Movimientos políticos independientes, academia, medios de comunicación, columnistas libres, y jóvenes, tenemos la obligación de cuestionar continuamente la forma en cómo dirigen y deciden en nuestra ciudad.

No puede ni debe ser algo de momento. Tampoco podemos caer en la trampa, cuando la pandemia pase, de conformarnos con vías, parques y contrataciones estelares para el Junior. Ni mucho menos, debemos caer en un estado de desilusión y apatía que nos haga pensar que “nada va a cambiar” porque ya “todo está arreglado”. Porque si algo se ha demostrado en estas últimas semanas, es que con presión ciudadana no hay político que no cambie su accionar y su discurso. Y si con poco logramos eso, ¿cuánto más podremos conseguir si nos organizamos en vigilancia de nuestros recursos y de decisiones que nos atañen?

Seguir recordando como nos volvimos el epicentro del desastre, mientras nuestros dirigentes nos culparon a nosotros mismos y no tuvieron la suficiente gallardía de abandonar una apuesta política elitista, excluyente y superficial, será un interesante y fundamental ejercicio de memoria colectiva. Cada acción, cada error y cada consecuencia en el manejo de esta coyuntura por parte de la administración, serán evidencias que despierten cada vez más, a barranquilleros exigentes de una mejor realidad y dispuestos a iniciar un gran diálogo ciudadano sobre lo fundamental.

*Cristian Rojas es estudiante en último semestre de Ciencia Política con énfasis en Gobierno y Políticas Públicas. Sus temas de interés son la política social, la administración pública y la política agraria.

Twitter: @srcristianr, Instagram: @cristianr_24

**Imagen tomada de “Las Dos Orillas”

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