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Hay la impresión de que el presidente Duque está improvisando: exsubsecretario de Defensa de Estados Unidos.

Por: Karol Solís Menco*.

En conversación para la plataforma digital El Paro Sigue, Frank Mora, quien trabajó entre 2009 y 2013 en el Departamento de Estado, como subsecretario adjunto de Defensa para el hemisferio occidental, habla sobre la crisis y las protestas en América Latina y, en particular, en Colombia. Menciona que la imagen del presidente Duque se ve debilitada, igual que la del Centro Democrático. También cree que los líderes del Paro se han mostrado intransigentes en sus exigencias y que no parece que exista actitud de consenso. Así mismo, habla de los retos de la cooperación internacional y comparte su opinión sobre la filtración de los audios del embajador Francisco Santos. Asegura que en un tweet, el presidente Trump puede desarmar la agenda de política exterior.

América Latina.

Karol Solís Menco: Desde su experiencia como subdirector del Departamento de Defensa de los Estados Unidos, ¿cómo lee la situación que vive América Latina en estos momentos?

Frank Mora: Lo que estamos viendo en América Latina son casos de descontento social. Colombia, Ecuador, Chile, entre otros, muestran la acumulación de quejas, reivindicaciones que ya vienen de algún tiempo. Esto no es algo que ocurrió de un día a otro, son producto de reformas que no se han dado, que había expectativa de que iban a darse, particularmente al comienzo de las democracias en la región, pero muchas de esas reformas económicas, sociales y políticas no se dieron.

Por ejemplo, el tema de la marginación de algunas comunidades, la desigualdad. En parte, esto ocurre también por el estancamiento económico de los últimos años, es una convergencia de factores. Pero más que nada, son asuntos que tienen que ver con las reivindicaciones y frustraciones frente a sistemas con los que no se identifica mucha gente. En la reciente encuesta del Barómetro de las Américas, cuando se le pregunta a la gente sobre sus niveles de satisfacción con la calidad de la democracia, vemos que solo el 38% está satisfecho. Hace 4 años la cifra era de alrededor de un 55%. Es un bajón dramático en poco tiempo.

Claro que hay además un elemento contagioso en todo esto. Las personas piensan, “si lo vemos en Ecuador, bueno, nosotros también tenemos las mismas quejas y preocupaciones”, tales como la falta de transparencia, corrupción, exclusión, etc. Por eso digo que más que un detonante particular existe una acumulación de factores que convergen y se transforman en un estallido social. 

KSM: Se suele hablar con ligereza de las olas de protestas como una respuesta a las políticas neoliberales de los gobiernos, pero no se habla en detalle de qué se trata. ¿Cuál es la relación que usted ve entre la implementación de políticas neoliberales y las protestas en América Latina?  

FM: Yo no comparto esa lectura, no creo que las protestas son reflejo de unas políticas neoliberales. Hay detonantes como la decisión del gobierno chileno de subir algunas tarifas, decisiones que se tomaron para aliviar el problema fiscal que están teniendo muchos países. En Ecuador, efectivamente, el Fondo Monetario Internacional pidió algunas políticas de austeridad a cambio de un préstamo, pero si vemos el descontento, este no empezó con el gobierno de Moreno, esto viene desde antes de Correa.

Esto no es cuestión tanto de políticas económicas como lo es su mal manejo: la gestión, la crisis de representación y gobernabilidad que han tenido estos gobiernos de centro y de derecha. De nuevo, hay detonantes, pero el estallido social tiene otras raíces. En Chile, por ejemplo, yo creo que tiene que ver con una constitución de 1980 diseñada por una dictadura militar, que no representaba, no profundizaba las demandas de una democracia real en ese país.

Colombia en el contexto latinoamericano.

KSM: Y en el caso colombiano, ¿cuál es su lectura de lo que se está viviendo?

FM: Siempre todo en Colombia es aún más complejo que en otros países. Colombia estaba en una guerra, tenía una insurgencia como las FARC y otros grupos, no había el espacio y se deslegitimaba hacer este tipo de protestas o quejas sociales. Ahora que ese factor no existe al mismo nivel la gente vio un espacio, una oportunidad, el apoyo y la legitimidad para salir a las calles y expresar su descontento frente al sistema.

Hay factores históricos. Yo me sorprendí, yo sabía que la gente saldría a las calles, pero el hecho de que las protestas hayan durado tanto tiempo, la cantidad de gente que se ve en las calles, lo que hemos visto ha sido sorprendente. No sabía que el nivel de descontento era tal como se ha evidenciado.

Además, vimos unas elecciones regionales y locales en las que la izquierda y movimientos independientes ganaron gran parte de las elecciones. En ese sentido, pensé que allí habría una válvula de escape, que la gente había expresado su descontento con los partidos tradicionales o en el poder y venían estos nuevos grupos a gobernar. Pero no ocurrió, y eso indica que el nivel de descontento y frustración es mucho más profundo, que trasciende ir a las urnas y votar por una alternativa. Los colombianos llevan décadas con las mismas quejas y los gobiernos de Colombia no han querido, o quizá no han podido responder de manera adecuada.

KSM: ¿Y este gobierno? ¿Duque lo viene haciendo bien, regular o mal? ¿Cree usted que un gobierno que se relaciona con la figura del expresidente Uribe podrá lograr la concertación que se requiere?

FM: No, lamentablemente no. El país está muy polarizado. El Centro Democrático se ha debilitado. El presidente Duque lo veo aislado incluso dentro de su mismo partido. Creo que no tiene el mismo apoyo que tenía al principio de su gobierno y la oposición no le va a dar ninguna oportunidad para hacerle la vida fácil, para poder gobernar, por el mismo nivel de polarización.

De otra parte, creo que viene un momento de estancamiento económico, ya hemos visto los niveles de desempleo en Colombia. Da la impresión de que el presidente Duque está improvisando y no tiene el apoyo político para montar una campaña de concertación. Yo lo veo bastante aislado, como lo dije antes. Para poder buscar un consenso necesitas apoyo político y no lo tiene, y lo parece aún menos después de las elecciones locales.

KSM: En ese escenario, ¿cómo lograr consensos? ¿Cuál es un escenario que estima viable?

FM: Mi lectura es que algunos manifestantes, en particular los líderes de las protestas están bastante intransigentes. No sé si es una estrategia para negociar, pero, por el momento no les veo ni actitud ni inclinación hacia el consenso. Por eso lo repito: en un país tan polarizado, veo difícil, por lo menos en el corto y mediano plazo, que haya una salida a esta crisis.

Eso no quiere decir que vamos a tener este tipo de protestas hasta el final del gobierno Duque, pero sí que el descontento va a estar siempre allí. La maquinaria no está funcionando como antes en política y no sé si esto es un indicador de que en las futuras elecciones presidenciales esta maquinaria ya no podrá producir un candidato tradicional, o alguien independiente. Un ejemplo es el alcalde de Medellín, figuras jóvenes, independientes, no manchadas por la corrupción o el “old business” (viejo negocio) de siempre en Colombia.

La gente parece estar en la búsqueda de alternativas. La otra opción es la izquierda, creo que Colombia está en condiciones para un gobierno de izquierda. Lo que vemos a nivel regional es que no se vota a favor de alguien sino en contra de. Considero que el próximo voto será un voto castigo en contra del Centro Democrático y otros partidos tradicionales. Estoy especulando un poco, pero yo no veo a Gustavo Petro como esa alternativa de izquierda, y no sé si haya otro candidato de centro izquierda que pueda llenar ese vacío.

Sería interesante buscar ese tipo de candidato, con características un poco “populistas”. Pero no populismo en sentido negativo, sino uno capaz de buscar consensos y concertación, aunque para ello se necesita cierto tipo de recursos y maquinaria. Aún no la veo, pero existe esa posibilidad.

Integración y cooperación internacional.

KSM: Usted es además experto en temas de integración regional, ¿qué pasa con los organismos de cooperación interestatal? ¿Qué pasa con la cooperación internacional ¿Hay algún rol que deberían estar jugando estos entes?

FM: Las instituciones regionales multilaterales sufren de muchas deficiencias. Se crean con mucho entusiasmo, pero después de un tiempo colapsan. Yo no veo organizaciones regionales, más allá de la Organización de Estados Americanos, OEA, que tengan condiciones o capacidad para responder a la crisis que vemos en la región. La OEA está muy enfocada en elecciones, en discusiones sobre el orden constitucional, pero no tiene la capacidad para responder de forma tangible a estos problemas.

Estados Unidos está retirándose con otro enfoque en la región, uno en donde básicamente solo tres países se miran un poco más. Yo no he visto ninguna declaración, ningún esfuerzo por mirar el problema como regional. Todo está en el nivel nacional, solo los propios gobiernos responden a las protestas en su país. Ninguna organización tiene la capacidad ahora mismo.

KSM: ¿Cuáles son esos países?

FM: Pues si se mira al discurso de John Bolton, yo sé que ya no está con Trump, pero en su momento cuando dio un discurso sobre América Latina terminó hablando solo de tres países, la “troika de la tiranía”: Cuba, Venezuela y Nicaragua. Ese es el enfoque. También hay un enfoque hacia Centroamérica, en el triángulo Norte, pero allí es un tema específico de migración. Más allá de eso no veo otro enfoque ni interés, y el interés que hay es motivado por políticas electoralistas. Por lo tanto, para mi Estados Unidos no está mostrando el liderazgo que debería en estos momentos tan delicados en la región.

La misma encuesta del Barómetro de las Américas pregunta sobre la imagen, el nivel de confianza en los Estados Unidos. Hemos bajado de un 62% de imagen positiva entre los latinoamericanos hace cuatro años, a 40%. Estados Unidos no se ve como un actor que pueda jugar un rol importante en buscar soluciones, no solo en materia de política económica, sino en los muchos otros desafíos que hay en la región.

KSM: Entre esos desafíos está el panorama de los derechos humanos en Colombia, áreas como el sistémico asesinato de líderes sociales, denuncias por coartar la libertad de expresión en las protestas, además del desmedido uso de la fuerza por parte de agentes del Estado.

FM: El tema de democracia y Derechos Humanos debe ser fundamental no solo en la política de Estados Unidos, sino en la política interna y externa de los países de la región, en particular por la historia que existe. La OEA podría tener un rol más importante, existe la Comisión y la Corte Interamericana de Derechos Humanos como recurso. Yo creo que lamentablemente Estados Unidos no hará ningún comentario de los países que están sufriendo estas violaciones, con la excepción por supuesto de Venezuela, Cuba y Nicaragua.

Esto será algo que el gobierno colombiano tendrá que tratar, y si no se muestra preocupado con el tema, va a dificultar mucho más buscar la concertación o el consenso necesario. Al principio, el Gobierno tuvo el discurso de que todo era dirigido por radicales y gente violenta y que por eso se estaba viendo la represión. Hay algo de eso, claro está. Pero se han tenido que dar cuenta que lo que está viviendo el país es mucho más que eso. En materia de Derechos Humanos la lamentable muerte de Dilan Cruz es fuente de más polarización y el Gobierno se ve sin voluntad de responder a este tipo de reclamos.

KSM: Cambiando un poco de tema, en recientes audios filtrados, el embajador de Colombia en Washington, Francisco Santos, y la nueva canciller, Claudia Blum, dialogan y Santos se refiere al Departamento de Estado e indica que, aunque era importantísimo, ahora está destruido. ¿Cuál es su opinión?

FM: Santos tiene toda la razón. Yo sé que él no quería que esto se filtrara, que esto era una conversación privada, pero su análisis es cierto y es también mi experiencia. Yo mantengo contacto con el Departamento de Estado y el nivel de desmoralización, de descontento es extraordinario. Se han ido, o se han jubilado muchos de los diplomáticos con más experiencia y capacidad porque no reciben el apoyo de la Casa Blanca, ni siquiera del mismo Secretario de Estado y han decidido irse.

Además, trabajar políticas en el gobierno de Trump es difícil. Uno piensa que va en una dirección y en un cualquier momento el presidente manda un “tweet” completamente contrario a lo que se viene trabajando. No hay coherencia, no puedes confiar que lo que se negocia sea lo que se termine acordando. Es una realidad que hemos visto y que no se trata solo de lo que dice el embajador Santos.

No aplica solo para América Latina, aplica para todo el mundo. El nivel de confusión, de frustración en Europa es impresionante. Mis conversaciones confirman, ratifican las mismas conclusiones: si quieres hablar con alguien, no sabes con quién hablar. Los funcionarios no pueden hablar con autoridad porque no saben de un momento a otro qué cambiará. El Secretario de Estado no delega mucho, no da autoridad a su gente. La gente tiene miedo de reaccionar, de actuar. Desde mi experiencia, y lo que yo conozco del Departamento de Estado, ratifica lo que dijo el embajador Santos.

KSM: ¿Usted conoce a Francisco Santos? ¿Cuál es su opinión de la gestión que viene adelantando en los Estados Unidos en general?

FM: Yo lo conozco, lo conocí como vicepresidente. He estado con él en varias ocasiones en los últimos años. Es una persona con mucha energía. Es cierto que él va tocando todas las puertas en Washington, tratando de hacer su labor, pero Washington es un lugar tóxico. Muy difícil para un embajador, no importa cuán bueno sea, poder funcionar, en especial en una relación tan importante como lo es la de Colombia-Estados Unidos.

A veces es muy complicado. En el ambiente político en Washington solo se trabaja con base a los intereses estratégicos que existen entre ambos países. No sé cuál es el futuro de Santos después de su reunión con el presidente, pero sé que debió sentirse mal con la filtración.

KSM: ¿Hay alguna reflexión final que le gustaría compartir sobre América Latina y Colombia?

FM: Sí, yo creo que hay que mirar hacia el 2020 y vale la pena hacer algunas predicciones sobre lo que será el año próximo. Creo que la región va a seguir en una especie de recesión o estancamiento económico. Argentina, México y Brasil están en recesión o cerca de ella y son las tres economías más importantes. Por supuesto, tenemos la crisis humanitaria en Venezuela y los retos en Chile.

Todo seguirá teniendo repercusiones políticas. Cuando economías sufren recesiones siempre hay repercusiones políticas. La gente sale a las calles, pide más concesiones, etc. Por eso considero que el 2020 será la continuidad de lo que hemos visto en los últimos meses de 2019, más demandas y protestas por asuntos como la falta de transparencia, la corrupción y el nivel de insatisfacción con la calidad y el performance (desempeño) de las democracias en América Latina.

También en el 2020 habrá elecciones en Estados Unidos y esto tendrá cierto impacto en la región. La gente estará esperando saber si vamos a tener cuatro años más de Donald Trump o si habrá cambios en Washington. Eso es importante para América Latina porque tiene repercusiones. Trump tiene una visión de la región como fuente de amenazas, que cosas malas vienen de la región, terroristas, inmigrantes. No solo los ciudadanos de este país sino los ciudadanos de América Latina y el mundo estarán siguiendo los resultados muy de cerca.

Nota: Frank Mora dirige actualmente el Centro de Estudios Latinoamericanos de Florida International University. Durante sus años como Subsecretario Adjunto de Defensa de los Estados Unidos, entre 2009 y 2013, fue el hispano de mayor rango en el Pentágono.

*Karol Solís es politóloga e internacionalista de la Universidad del Norte. Magíster y candidata a Doctora en Ciencia Política de Florida International University.

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