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Ingobernabilidad

“Los niveles de impopularidad de Duque son altos y chocan a la hora de conectarse con la ciudadanía”.

Por: Pablo Hernández*

Terminó el 2019. Quedan atrás 12 meses difíciles con algunos sucesos importantes, como el despertar de una ciudadanía. El 2019 cierra una década. Para algunos un gran año; para otros, como el gobierno nacional, un modesto año. En los pocos meses que lleva este gobierno han sumado grandes derrotas, entre ellas las objeciones a la JEP, la sorpresiva caída de la Ley de Financiamiento y la obligada renuncia del exministro Guillermo Botero.

De igual forma, otro lunar que ha estado presente en este gobierno a lo largo de estos meses ha sido el tema de la gobernabilidad. Desde muchos sectores han gritado al unísono que el presidente debe dar un ‘timonazo’ en ese sentido. Adicional a esto, los niveles de impopularidad de Duque son altos y chocan a la hora de conectarse con la ciudadanía. El opinómetro de Datexco demostró que el presidente más joven de la historia de Colombia, tiene el 79% de imagen desfavorable entre jóvenes entre 18-24 años. Cuando se tienen altos niveles de impopularidad se necesita gobernabilidad.

Para cualquier gobierno, la gobernabilidad es fundamental para aprobar proyectos importantes. La gobernabilidad entendida, en términos generales, como una relación vertical que demuestra la capacidad del ejecutivo para relacionarse con el congreso para adelantar un paquete de reformas. El hecho de que el presidente Duque no tenga un proyecto de país, que pueda unir a los colombianos en torno al mismo, dificulta las relaciones con el congreso.

Por otro lado, Colombia ha estado mal acostumbrada. Muchos confunden la gobernabilidad con ‘mermelada’ y el Presidente ha optado por no caer en esto. Sin embargo, Duque tiene la necesidad de replantear su fórmula y entender este asunto no como un “pacto de caballeros”, donde se entregan puesto para lograr consensos en el congreso sino que existe la necesidad de construir mayorías a través de acuerdos que resuelvan las demandas sociales de millones de colombianos.

Por último, empieza el 2020 y en esta nueva década el camino es construir un proyecto de país que pueda unirnos. El Paro Nacional nos dio luces de cuáles pueden ser los temas que pueden unirnos. Un camino claro gira en torno a la construcción de paz, impulsar una agenda económica que logre frenar el desempleo que sigue creciendo, que alivie las cargas de la clase media y que reactive la economía; tomar medidas para frenar los efectos del cambio climático, cerrar brechas sociales, y ,sobre todo, lograr un acuerdo donde se garantice la vida y la libertad de los colombianos.

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