Categories
#Opinión #VocesCiudadanas

La trampa de la Hipoteca Inversa.

Por: Brandon Hernández Jaramillo*

Un trabajador financia una vivienda a 20 años, la termina de pagar con esfuerzo, pero, con un modelo que le quita el derecho a pensión, ahora en la vejez le devuelve la casa al banco a cambio de liquidez por los últimos años de vida. Esa situación solo refleja que en este país tener una casa sigue siendo un lujo y que no existen garantías a los derechos de los adultos mayores; habla de un problema crítico en el sistema pensional. Pero, también refleja una política abiertamente inoportuna en medio de una situación de zozobra por cuenta de la pandemia que golpea fuertemente las condiciones socioeconómicas del país.

La Hipoteca Inversa, como la nombra el Gobierno, está dirigida a personas mayores de 65 años dueños de vivienda. Está pensada para ofrecerle a los colombianos de la tercera edad una renta mensual de entre 0,4% y 0,6% del valor del inmueble hasta el día de su fallecimiento. La deuda, una vez asumida, puede ser saldada con el mismo inmueble como garantía. Es decir, si después de asumir el compromiso no tiene cómo pagar los aportes recibidos, el banco le asume el inmueble. A pesar de que se trate de una medida que apunta a ser de uso voluntario y que sea una práctica en países como Estados Unidos, México, Chile y España; lo cierto es que representa una trampa que tendría dudosa eficacia en nuestro país, por las razones que mencionaré a continuación. 

Lo primero, hace referencia al carácter voluntario de esta medida. Esto, para muchos es un argumento para favorecer la libertad individual, al tiempo que se intenta solucionar un problema puntual. No obstante, eso amerita una discusión más profunda, pues con esa lógica se asume un estado de bienestar general que no corresponde a la realidad. En una pandemia, con condiciones económicas tan complejas, lo opcional pasa a convertirse en la mayoría de los casos a un ‘tómalo o déjalo’. Y se le añaden los escenarios de pobreza oculta que se mantienen fuera de las estadísticas: por ejemplo, que tener casa propia no equivale a tener dinero, incluso en muchos casos, los dueños no tienen cómo costear los impuestos ni los servicios públicos. 

Esta estrategia es comparable con otras políticas del Estado como, por ejemplo, el ICETEX. Un joven que quiere acceder a la educación superior, pero no cuenta con los recursos, es libre de decidir si realiza un préstamo o no, pero finalmente las condiciones del contexto lo impulsan a ello. En la realidad resulta un incentivo macabro que, en este caso, favorecería a terceros (bancos), y no resuelven problemas estructurales como el sistema pensional o la necesidad de dar garantía a los derechos de los mayores; para el caso del joven, deja intocable la problemática de acceso a la educación, cuya responsabilidad es del Estado. 

En segunda medida, el ruido que genera impulsar una política de esta naturaleza en medio de una crisis socioeconómica es un mal mensaje de parte del Gobierno nacional. Más allá de las discusiones éticas que deben acompañar la defensa de políticas públicas, se esperaría que en una coyuntura de incertidumbre e imprevisibilidad financiera, el Gobierno haga uso de sus facultades para reproducir lineamientos que conduzcan a todo lo contrario, es decir: estabilidad, confianza y certidumbre. Este efecto no se produce, de hecho, se puede señalar que pagar una mensualidad a un adulto mayor con expectativa de vida, en promedio, de 10 años generará unos compromisos a 20 años que la familia debe costear con intereses, promoviendo así la pérdida del inmueble y sepultando en mayores pasivos a los ciudadanos en el largo plazo: toda una bomba de tiempo. Al final, puede que sus efectos no se estimen inmediatamente, pero el impacto social en largo plazo hará daño a la calidad de vida de los ciudadanos.

Por último, la experiencia internacional no condiciona al éxito de esta política en Colombia. Especialmente con realidades demográficas y sociopolíticas tan complejas. Aspectos como la distribución de la población con vivienda propia que no llega al 50% (DANE), la poca cultura del ahorro, las condiciones del sistema pensional, la alta tasa de informalidad laboral, la creciente estadística de hogares que viven en la pobreza y el vergonzoso título de ser uno de los países más desiguales del mundo. Todo ello, representa un panorama que altera la ecuación de efectividad de esta medida y nos aleja de afirmaciones del tipo “Si funcionó allá, por qué no lo haría acá”.  

En conclusión, lo que el Gobierno intenta mostrar como una hipoteca inversa, no es más que una hipoteca con más dudas que certezas, dirigida a una población vulnerable y olvidada por la institución. Su implementación carece completamente de timing y está desconectada con la coyuntura que vive el mundo. Al Gobierno debemos exigirle medidas más acertadas, invitarlo a la calma y al diseño de estrategias que no demuestren desesperación. Sin duda estamos viviendo momentos especialmente complicados y las proyecciones socioeconómicas no son esperanzadoras, ahí es donde la ciudadanía debe valerse de su voz para exigirle el doble de esfuerzos al establecimiento para suplir necesidades sin poner en riesgo la gobernabilidad del país. Aún si el Ministro de Vivienda Jonathan Malagón sale a la defensa de esta iniciativa, todos los días, tenemos que poner la lupa sobre la discusión de fondo y no caer en la trampa de la Hipoteca Inversa.

*Brandon D. Hernández Jaramillo es internacionalista de la Universidad del Norte. Activista juvenil y director de Barranquilla de la Alianza Global de Jóvenes Políticos.

Twitter: @branhernandezj    Instagram: @branhernandezj    Facebook/hernandezbdj

Fuentes: 

https://www.dane.gov.co/index.php/estadisticas-por-tema/salud/calidad-de-vida-ecv/encuesta-nacional-de-calidad-de-vida-ecv-2018

https://www.dinero.com/economia/articulo/que-son-y-como-funcionan-las-hipotecas-inversas/289635

https://alponiente.com/hipoteca-inversa-o-politica-inversa/

https://www.pulzo.com/economia/cuantos-colombianos-viven-arriendo-cuantos-tienen-casa-propia-PP731422

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *