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Los retos económicos de Colombia en el 2020.

Por: Alejandro Navarro García*

Algunos de los retos que presenta la economía colombiana para este 2020, los viene posponiendo cada gobierno de turno desde principios del siglo XX, cuando apenas el capitalismo comenzaba a consolidarse como el sistema económico imperante en nuestro país. Estos retos están relacionados con los temas de la redistribución de la tierra, la diversificación y modernización de la industria nacional, con el fin no sólo de fortalecer el mercado interno, sino también el de diversificar la matriz exportadora que permita superar la dependencia que tiene el país hacia la economía rentista propia del sector minero energético exportador.

En otras palabras, los retos de hoy, son una consecuencia propia de ese capitalismo anémico que no logra modernizarse y que se evidencia en los altos índices de desempleo y empleo informal, en los niveles escandalosos de desigualdad económica entre las diferentes clases sociales, el deterioro y contaminación del medio ambiente y agotamiento de los recursos.

La tasa promedio de desempleo para el año 2019, según el DANE , fue de 10,32%, mientras que para el 2018 fue de 9,67%, lo que evidencia un repunte importante en el número de desempleados, además la tasa viene creciendo de manera sostenida en los últimos 4 años. Por otra parte, el coeficiente de Gini, que mide los niveles de desigualdad, según estudios de la CEPAL se ubica en el 0,52, uno de los más altas de América de Latina.

Esta problemática la han evidenciado los profesores Quimbay y Villabona de la Universidad Nacional en su estudio sobre desigualdad, al encontrar que para el año 2013, el 1% de las empresas más ricas concentraban el 32,3% de la riqueza mientras que el 10% de las personas jurídicas más ricas concentraban el 92% del total de la riqueza nacional, una demostración clara de los problemas de injusticia económica y social que se vive en Colombia.

Problemas estructurales.

En materia ambiental, el país no ha sido ajeno a la crisis ambiental, la contaminación de ríos y suelos y el agotamiento de los recursos es una constante, la variación media de la temperatura en los últimos 9 años se ha ubicado en un promedio de 0,93 grados Centígrados según la CEPAL, lo que podría seguir desencadenando eventos climatológicos extremos como sequías e inundaciones, que terminan siempre afectando a los sectores más vulnerables de la economía y profundiza más los problemas de desigualdad.      

Estos problemas son estructurales, por lo que las políticas económicas de estabilización más utilizadas, es decir, la política monetaria y fiscal, no son suficientes para generar crecimiento económico y redistribución de la riqueza, porque además el problema no es que la economía no crezca, ya que durante los años 2006-2014 gracias a los precios del petróleo, el PIB de Colombia registró un crecimiento promedio del 6,6% sin embargo la desigualdad continuó en aumento y las políticas monetaria y fiscal no fueron efectivas a la hora de redistribuir la riqueza.

¿Entonces cuál es la solución a los problemas estructurales? En términos de Acemoglu y Robinson, el reto que enfrenta Colombia, para alcanzar el tan anhelado desarrollo parte entonces, es la transformación de las instituciones políticas y económicas extractivas que son excluyentes, que restringen los beneficios del crecimiento económico a un grupo minoritario y poderoso de la sociedad, profundizando aún más los problemas de desigualdad, desempleo y contaminación ambiental.

Hay que construir otras instituciones que sean de carácter inclusivo, que ofrezcan oportunidades económicas para la mayoría de los habitantes y que garanticen la implementación de políticas económicas pluralistas y progresistas que ayuden a combatir las altas tasas de desempleo, el empleo informal, a disminuir los niveles alarmantes de desigualdad, los problemas de contaminación y la adaptación del modelo económico al cambio climático.

Otras tareas pendientes.

En palabras castizas, según el sociólogo y economista Jerimmy Rifkin, proponente del Green New Deal global, Colombia debe terminar con las tareas pendientes de los tiempos de la primera y segunda revolución industrial, y que hacen referencia a la construcción de una red ferroviaria que conecte a todas las regiones del país, lo que permitiría nuevas formas de movilidad más limpia.

De igual forma, estaría la tarea de electrificar todo el territorio, en lo posible, a partir de la implementación de fuentes de energía limpia para garantizar de este modo la conectividad, que permitan la creación de nuevas formas de comunicación entre los distintos colectivos. Con la modernización de estos tres componentes, advierte el profesor, cambia el hábitat, el sistema económico, las instituciones y la organización social, mediante la generación de nuevos puestos de trabajo, nuevas oportunidades de negocio, la transformación de la matriz productiva y exportadora, ayudando también a mejorar la distribución de la riqueza nacional.

Desafortunadamente, el gobierno actual, al igual que los anteriores, niega esta realidad y lo demostró con la reciente y mal llamada Ley de Crecimiento Económico que se aprobó en el Congreso. Una ley que trae consigo más de lo mismo: exenciones tributarias para capital extranjero con el fin de que continúe llegando la inversión extranjera directa, pero hacia los sectores tradicionales rentistas que no son intensivos en mano de obra, por lo que no contribuye a la generación de empleo y del que además se derivan externalidades ambientales que contribuyen a profundizar la crisis climática.

De igual forma, el mayor peso de los impuestos sigue recayendo en las clases medias y bajas, contribuyendo aún más a los problemas de pobreza y desigualdad monetaria. Es decir, el gobierno sigue implementando la misma receta de hace 30 años, que ha fracasado en su intento por formalizar el empleo, reducir la desigualdad y conservar la biodiversidad en el país.    

* Profesor universitario. Profesional en Gobierno y Relaciones Internacionales con un Magíster en Economía. Candidato a Doctor en Economía de la Universidad del Norte.

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