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Parar por #SOLIDARIDAD

“¿Cómo no solidarizarme con mi país, si es una gran parte de lo que constituye mi identidad? ¿Cómo no solidarizarme con mi país, si mi familia y mis amigos están allá?”

Por: Vanesa Monroy Urrego*

Ya son dos años y medio en los que he estado por fuera del país. ¿Las razones? A diferencia de muchos, tenía un buen empleo, trabajaba para un prestigioso colegio en Bogotá como realizadora audiovisual y docente. Gracias a la flexibilidad de horario que tenía, podía dar clases de yoga y al tiempo tomar clases de danza contemporánea. Se podría decir que estaba viviendo una vida privilegiada, en donde no tenía ninguna necesidad y podía estar tranquila económicamente. Lo que me hizo cambiar todo eso que tenía, vender prácticamente todo, entregar mi apartamento, incluso dejarle mi mascota a mi mamá, eran las ganas que tenía de dejar la rutina, de salir y conocer formas diferentes de vivir y caminar otras culturas.

Ahora estoy en Rosario, Argentina. Pero con muchas ganas de estar en mi país, apoyando este momento crucial por el que está pasando. De Colombia, muchos han migrado por los problemas internos, bien sea guerra, falta de oportunidades, despojo de sus pertenencias o, incluso, por ser perseguidos por razones políticas y sociales.

Hoy en día, puedo hacer un escaneo y darme cuenta de que a pesar de que en mi vida también ha habido luchas de varios tipos, entre esas económicas, he sido afortunada de no tener que estar sobreviviendo, o con la zozobra de que mañana no sé qué pase con mi vida o la de mis seres queridos. Porque en un país donde la violencia se ha normalizado tanto, en donde 60.000 desaparecidos no son causa de cuestionamientos para muchos, en donde 15 indígenas muertos en una semana no es nada: sí, yo he sido afortunada.

Pero entonces, me podrían preguntar: ¿Por qué tanto capricho por luchar por el país y no simplemente sacar a mi familia de allá? Porque Colombia es mucho más que eso. Porque la alegría de más de casi 50 millones de personas es mucho más que la avaricia de unos cuantos poderosos. Porque es un país con una cultura única, en donde los pueblos aborígenes, la herencia afro y la influencia europea, convergen de tal forma que constituyen la identidad del país, aunque la historia haya sido escrita sólo desde una perspectiva eurocentrista. Porque es un país en el que cada esquina tiene una maravilla natural.

Todo esto lo he descubierto viajando por Colombia, conociendo a los locales, hablando con ellos, y he aprendido que somos más los que luchamos y queremos un mejor país. Somos más que los que se roban los recursos económicos y naturales. Por eso, en estas fechas de manifestaciones, me solidarizo con todos los reclamos al gobierno actual.

Nosotros también podemos.

Si las grandes victorias por los derechos humanos se han gestado a partir de revoluciones y manifestaciones, ¿por qué el pueblo colombiano no va a hacerlo ahora? El descontento colectivo y una manifestación que en su mayoría han sido pacíficas, creativas y auténticas, dan cuenta de que Colombia quiere cambiar ciertas realidades a las que nos hemos acostumbrado. Por más que crecimos viendo secuestros, carros bomba, masacres y más, muchos pedimos poner un punto final a esa historia de más de 200 años de abusos contra los inocentes.

Dejando de lado cualquier postura política, ideología o religión, dejemos también el odio atrás. Dejemos el discurso de violencia contra nuestros compatriotas en el pasado. Por más que cueste entender cómo el otro tiene determinada postura que para nosotros suena tan obvio o incoherente, no sabemos las particularidades en las experiencias vividas para que haya llegado a esa postura.

Este es un momento para que aprovechemos la facilidad para acceder a la información, nos informemos de fuentes variadas y entendamos las raíces de por qué somos lo que somos, por qué hemos vivido lo que en otros países no y toda la historia con detalles. Sí, hay que tener rigurosidad en esto, sobre todo si queremos argumentar y discutir, pero ante este debe ser un diálogo respetuoso, sin violencia y sin odio.

Desde el extranjero nos unimos para apoyar El Paro porque defendemos los derechos para todo el pueblo, derechos que no han sido garantizados en la práctica y que legislativamente no solo no han evolucionado, sino que a través de propuestas actuales quieren desfavorecer aún más a los colombianos. Nos unimos porque queremos un futuro mejor para nuestros padres que luchan por una pensión equivalente a un salario mínimo muy bajo, por nuestro propio futuro como trabajadores, emprendedores y gestores del futuro del país. Finalmente, nos unimos por las generaciones venideras para que no tengan que luchar por aquellos derechos que en otros lugares son garantizados.

Bogotana que se encuentra actualmente en Rosario, Argentina. La razón por la cual se
encuentra en el exterior ha sido en gran parte por su pasión por viajar y conocer nuevas
culturas y formas de vivir, pasión que nació primero recorriendo caminos por Colombia y
entendiendo diferentes realidades a la propia de la citadina pero en su propio país.

*Vanesa es profesional en la carrera de Comunicación Audiovisual y Multimedios. Se dedica a generar contenidos para plataformas digitales, a la fotografía y videografía. El Yoga, más allá de ser un “hobbie”, es también un estilo de vida para ella que complementa con otras formas de expresión corporal. Bogotana que se encuentra actualmente en Rosario, Argentina. 

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2 replies on “Parar por #SOLIDARIDAD”

Q buena perspectiva tienes de las razones del paro indefinido en nuestro gran país. Q bien q apoyes la causa desde la distancia. Y te felicito por tus idóneos comentarios y por pensar en tus padres en cuanto a una absurda pensión q recibiremos si llegamos a cumplir la edad, después de haber trabajado desde los 15 años casi continuos a la fecha.

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