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Preocupación se escribe con P, de #PENSIÓN.

“El cambio del sistema como lo tenemos hoy es inevitable, y más bien necesario, pero su eliminación generaría una afectación social enorme”.

Por: Pedro M. Wightman*

Soy uno de los muchos que se han pasado del régimen privado a Colpensiones, con la esperanza de una pensión digna. El sistema de ahorro individual beneficia principalmente a las empresas que administran estos fondos, pues tienen más de 20 años para jugar con el dinero y tener ganancias astronómicas, mientras los trabajadores aseguran unos intereses como de Certificado de Depósito a Término, CDT, con la posibilidad real de perder dinero.

Sin embargo, soy consiente que mi esperanza en el régimen de prima media es también un problema: ese sistema, como existe hoy, es insostenible. De acuerdo con este artículo, en 2017 se invirtieron 38 billones de pesos del presupuesto nacional para cubrir los costos de pensión de solo 1.9 millones de colombianos. Resaltan que la mayoría de ellos solo recibe un salario mínimo y un pequeño grupo de personas se lleva la mayor parte de ese dinero: pensiones altas, regímenes especiales, etc.

Y el panorama empeora: expectativa de vida creciente, altísima tasa de informalidad laboral que no genera aportes al sistema, y la desinformación sobre falsa incompatibilidad entre algunos programas sociales y los aportes formales. El cambio del sistema como lo tenemos hoy es inevitable, y más bien necesario, pero su eliminación generaría una afectación social enorme.

En el texto donde citan este punto del Paro, escriben que el aumento del aporte a un 20% sería inconveniente para los trabajadores, pues les reduciría su capacidad de gasto actual. Aunque entiendo el argumento, a partir de los números que vi cuando hicieron mi proyección de pensión en el fondo privado (y razón por la que me cambié), los números del ahorro individual no dan para sostener la pensión decente que todos queremos, por lo tanto, tampoco lo puede hacer el régimen de prima media. Incluso, quitando las ganancias del operador pensional, no habría suficiente capital para pagarle a todos sin seguir endeudando al país.

Algunas opciones.

Esto es un problema básico de balance económico: si el sistema actual da pérdida, hay que gastar menos o ganar más (o las dos). Las opciones que veo son claras:

1. Más personas deben aportar. Hay que revisar las políticas de afiliación para facilitar la formalización de los trabajadores independientes. Además, hay que eliminar las políticas que terminan desmotivando la vinculación al sistema. Una opción podría ser que se deban mostrar soportes de aportes mínimos al sistema, para poder recibir beneficios en los programas sociales o que existan incentivos para que mayores aportes puedan generar mejores beneficios para los sectores más pobres.

2. Mayores aportes, de acuerdo con ingresos. Si las personas que ganan el mínimo no tienen suficiente para dedicar más a su ahorro pensional, quizá los que ganan más sí podrían hacerlo. Un esquema de subvención parecido a los estrados sociales que existen actualmente podría ayudar a balancear la carga extra del sistema.

3. Limitar pensiones y revisar algunos regímenes especiales. Los regímenes especiales fueron la herramienta para resolver problemas sociales por años. Estos sobrecostos simplemente fueron desplazados hacia el futuro y por desgracia, hoy vemos que no son sostenibles. Aunque muchos de ellos tienen sentido, como el de los militares por la demandante labor que ejercen en este país, otros quizá no tanto (ejemplo, congresistas). Dado que son derechos adquiridos, quizá sea muy difícil acabarlos, pero el sistema no puede sostenerlos a todos.

4. Aumentar la edad de jubilación. Llevar la edad de jubilación a 60 y 65 años para mujeres y hombres, respectivamente, parece necesario: Tres años más de ahorro y tres años menos de pago. Hay voces que piden la homologación de edad entre hombres y mujeres, pero este es un tema bastante complejo que merece su propio debate.

5. Adoptar medidas para aumentar el ingreso del sistema. El sistema privado funciona porque las entidades no se quedan con el dinero debajo del colchón, sino que lo ponen a producir; luego, con las utilidades, pagan los intereses e incrementan el monto ahorrado. La creación del holding (otro punto álgido del Paro) puede ser una respuesta interesante para que el gobierno pueda crear opciones financieras, como el FNA, para poner a producir ese dinero, sin ánimo de lucro, pero sin ánimo de quiebra, y que los beneficios redunden en la gente: que cuando alguien tome un crédito de vivienda con el fondo del Estado, pague los intereses con gusto porque sabe que con eso se financia el sistema de pensiones (que luego le ayudará a sí mismo). Si algo saben hacer los bancos es dinero, por lo tanto, si hay que copiar algo de ellos, que sea lo que sirve.

Yo no soy economista, contador o administrador. Soy un profesor de ingeniería que se preocupa por su bienestar y por el del país. No tengo los números para sustentar mis propuestas de manera concreta, pero el sentido común me dice que hay muchas soluciones que no se han explorado, por miedo a perder votos o contribuyentes a las campañas.

Todos tenemos que poner de nuestra parte, y nuestro bolsillo, para garantizar que más colombianos podamos gozar de una vejez digna.

*Ingeniero de Sistemas de la Universidad del Norte. Magíster y Doctor en Ciencias de la Computación de la University of South Florida. Actualmente profesor asociado del Departamento de Ingeniería de Sistemas de la Universidad del Norte. Sus líneas de investigación incluyen privacidad de localización, aplicaciones de realidad virtual, aumentada y mixta, protocolos eficientes para redes inalámbricas y modelos para ciudades inteligentes.

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