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Se acerca el fantasma de la Reforma Tributaria

Por: Brandon Hernández*

Hay mucha incertidumbre en el ambiente por cuenta de la pandemia que golpea fuertemente a Colombia, pero no es difícil predecir que durante y después de esta crisis, el Estado se verá obligado a reajustar sus cálculos fiscales. Tal vez ninguna reforma económica haya sido tan importante como la que tendremos que afrontar gracias al impacto social que ha desencadenado el Coronavirus. Se acerca un fantasma, uno del que nadie en el Gobierno se atreve a hablar para no perder capital político. En el borde de la crisis, se acerca una nueva y fuerte reforma tributaria.

El pasado 26 de Junio, el Ministerio de Hacienda lo hizo oficial, “Para el 2022, el cumplimiento de las metas del déficit de la Regla Fiscal requiere una reforma de al menos 2% del PIB (alrededor de $20 billones). El momento ideal para discutir la reforma fiscal que se requiere será una vez transcurra la pandemia”. Por su parte, el presidente Iván Duque sigue esquivando y adornando el asunto cuando es abordado al respecto, pero se sabe que se trata de un tema que puede terminar de hundir el poco capital que le queda. El ambiente pareciera exigir precisamente, alejar este asunto de la agenda pública. No resulta estratégico hablar de impuestos, sobretodo con las registradas cifras históricas de desempleo y con márgenes de pobreza cada vez más altos.

Las cuentas según los cálculos presentados en el anuncio de MinHacienda, muestran que  la deuda pública rondará este año a niveles de 65% o 66% del PIB. El gobierno lo justifica con el gasto que ha sido necesario para atender el covid-19, sumado al efecto que traerá consigo la devaluación del peso. Sobre esto hay muchas dudas, aunque es necesario reconocer el esfuerzo en el gasto público, para muchos la cifra resulta exagerada y en el ejercicio ciudadano tendremos una labor más para hacer veeduría. En cuanto al déficit fiscal, se estima en 8,2% del PIB para este año. Es decir, el Ejecutivo tendrá un desbalance de más de 80 billones de pesos entre sus ingresos y gastos. Asimismo, la nación presenta unas proyecciones de una caída del PIB de 5,5%. Esto a pesar de que el Fondo Monetario Internacional empeoró su proyección de crecimiento para Colombia a -7,8%.

Todavía no hay luces claras de cómo será la próxima reforma, pero las especulaciones y primeras propuestas son inquietantes. El Gobierno espera privatizar activos por más de 12 billones el próximo año, el fantasma del IVA a la canasta familiar vuelve a aparecer, la generalización impositiva está sobre la mesa y los gremios de empresarios empiezan a entrar en la discusión. Lo cierto, es que esta reforma no podrá estar en espera por mucho tiempo y se necesita la inclusión de la academia y la sociedad civil en la mesa de conversación. El debate no se centra en la necesidad de tener o no una reforma, las verdaderas preguntas son ¿Será estructural o es otro paño de agua tibia? ¿A quiénes se extenderá el margen de recaudo? ¿Qué tan regresiva será la propuesta? ¿Qué activos de la nación se privatizarán? ¿Cuándo será presentada?

Mientras que el Ministerio de Hacienda se dedica a comparar la capacidad de recaudo y a señalar que estamos por debajo de pares, que derrochamos mucho gasto público y que no pagamos impuestos, la realidad es que la sociedad colombiana no confía en sus instituciones. En Colombia la conciencia del pago de impuestos está virgen, gran parte porque convivimos diariamente con escándalos de corrupción y mermelada. Mucho tendrá que hacer el Estado para darle vuelta a esa percepción impregnada en la cultura política de los ciudadanos. De lo contrario, continuaremos fortaleciendo la imagen tenebrosa de un aparato estatal que obliga el pago de impuestos para guardarlos en una bolsa rota.

Finalmente, y con un poco de ilusión, el país espera que esta pandemia sea una buena excusa para que por fin logremos hablar de una reforma tributaria estructural que cuestione las prioridades y priorice el desarrollo sobre la riqueza desigual. Son momentos difíciles en todo aspecto, vivimos una de las peores crisis socioeconómicas de la historia reciente y debemos estar a la altura como sociedad. El esfuerzo deberá ser conjunto, pero el plan de acción tendrá que ser claro y sin las acostumbradas mañas. Solo de esta forma le perderemos el miedo al fantasma de la próxima reforma tributaria que tenemos a la vuelta de la esquina.

*Brandon D. Hernández Jaramillo es internacionalista de la Universidad del Norte. Activista juvenil y director de Barranquilla de la Alianza Global de Jóvenes Políticos.

Twitter: @branhernandezj

Instagram: @branhernandezj

Facebook/hernandezbdj

Fuentes: https://www.dinero.com/economia/articulo/cuando-se-presentara-una-nueva-reforma-tributaria-en-colombia/290861 https://www.semana.com/economia/articulo/cifras-del-marco-fiscal-de-mediano-plazo-2020–nueva-reforma-tributaria/682313 https://www.elheraldo.co/economia/gobierno-anuncia-reforma-tributaria-en-la-pospandemia-737714

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