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Una Reflexión Social en tiempos de Covid-19

Por: Carlos Colón y Augusto Colón*

Durante lo transcurrido en la pandemia causada por el Covid-19, ha resultado imprescindible reflexionar acerca de las condiciones de la democracia en Colombia. Claro, existen una serie de retos y desafíos que a raíz de estas circunstancias merecen absoluta prioridad y atención. Sin embargo, observar lo que sucedió en Estados Unidos (el asesinato del ciudadano norteamericano George Floyd en un caso de abuso policial), y pensar que en Colombia ocurren hechos violentos de la misma o peor magnitud –incluso frecuentemente– es una realidad. Por ejemplo, el número de defensores de derechos humanos y líderes sociales asesinados sigue aumentando a medida que avanzan los años, por lo que se puede concluir que indistintamente a las restricciones impuestas por la pandemia, muchas personas en Colombia siguen siendo víctimas de la violencia. 

Sólo en mayo, fueron asesinados en el Caribe colombiano Luis Rodríguez Narváez y Amaris Arenas Bayona. Durante este año también fueron víctimas: Henry Cuello Villareal, Alejandro Llinás Suárez, Carlota Salinas Pérez y Edwin Acosta Ochoa, junto a otro número considerable de víctimas. Todos eran líderes comunitarios, reclamadores de tierras y miembros de juntas de acción comunal, cuyo único objetivo era exigir y denunciar que en sus territorios no existen las condiciones mínimas para el desarrollo de sus comunidades. 

Debido a la pandemia, se esperaría que las respuestas institucionales a estas demandas fueran mucho más efectivas, producto de las severas consecuencias sociales y económicas que se originaron debido a esas circunstancias. Lamentablemente, la respuesta que recibieron estos líderes por sus acciones no fue la esperada, sino que fue justamente la opuesta, ellos fueron asesinados por diferentes grupos armados ilegales y sus reclamos fueron invisibilizados. 

Por esa razón, desde este espacio consideramos que en Colombia es necesaria una profunda reflexión social sobre lo que está ocurriendo, y qué estamos haciendo como sociedad para prevenir que sistemáticamente continúen siendo asesinadas personas que no han hecho otra cosa más que denunciar que aún existen muchos territorios abandonados por el Estado.  

Según la OCDE (2019), la sociedad en Latinoamérica ha ido saliendo gradualmente de la pobreza extrema, sin embargo, la misma población que logra salir de esas condiciones pertenece a una categoría llamada clase media vulnerable. Éstas son personas que enfrentan permanentes problemáticas como inestabilidad en el empleo o un poder adquisitivo susceptible de verse afectado, y que, con el contexto actual, podrían agravarse más. Hay personas como los vendedores ambulantes, cuyo sustento se ha convertido en motivo de acoso policial en tiempos recientes. 

En otras palabras, además de los líderes sociales que son asesinados frecuentemente, debido a las condiciones impuestas por el COVID-19, más personas estarán expuestas a retornar a niveles de pobreza extrema o incluso a empeorar sus condiciones. Esta situación termina produciendo un ciclo en el que múltiples poblaciones se ven en peligro: por un lado, hay una permanente amenaza de violencia en algunos territorios del país, y, por el otro, quienes deciden incumplir con las normas de salubridad a raíz de su necesidad, se enfrentan a una sanción económica e incluso, en el peor de los casos, al abuso policial. 

Como sociedad, ¿estamos dispuestos a permitir que todo esto suceda sin cuestionamiento alguno? Precisamente, la reflexión a la que estamos invitando es a ser conscientes de que además de que en Colombia podría haber muchos George Floyd en distintas regiones del país, es necesario reflexionar acerca de nuestro de modelo de desarrollo. Han transcurrido 30 años desde que Amartya Sen explicó que el desarrollo no es otra cosa que la posibilidad que tienen los seres humanos para ejercer sus libertades fundamentales. ¿Qué tipo de bienestar o de libertades hay en una sociedad en donde el riesgo de ser víctima de múltiples tipos de violencia es real y para muchos inminente? Dicho de otra forma, ¿La democracia en Colombia realmente ofrece a sus ciudadanos la posibilidad de elegir y ejercer plenamente sus libertades? 

Independientemente de la que respuesta que consideren a estas preguntas, nuestra invitación es que una vez termine la emergencia sanitaria, y aún durante la misma, reflexionemos profundamente acerca de aspectos fundamentales para el desarrollo y el bienestar de cualquier país. ¿Cuál será la respuesta institucional frente a la pobreza, desigualdad e inseguridad? ¿Cuál debe ser nuestro rol como sociedad civil durante la etapa de recuperación económica? ¿Cómo podemos construir una sociedad que rechace rotundamente la violencia? Estos son solo algunos de los cuestionamientos que harán parte de esa reflexión que desde este espacio consideramos más vigente que nunca. 

*Carlos Colón es internacionalista de la Universidad del Norte.  Twitter: @cmcolonar Facebook: Carlos Colón

Augusto Colón es Politólogo y Magíster en Economía de la Universidad del Norte. Investigador en Economía Política. Twitter: @AugustoCColon Instagram: augustocolon Facebook: https://www.facebook.com/augusto.arroyo/  

La imagen de esta nota fue tomada de la Revista SEMANA, una fotografía del fotógrafo Daniel Reina Romero.

1 reply on “Una Reflexión Social en tiempos de Covid-19”

Interesante reflexión amigos, después de la pandemia del Covid-19 viene para colombia el azote de la pandemia eterna la “Corrupción” y la negligencia de la supuesta mano del estado que equivocadamente ha tratado este episodio como mecanismo de imponer su fascismo bajo el nombre de estado de emergencia. La respuesta de la sociedad civil debe ser la misma “LA CALLE’ la cual será el escenario donde haremos valer nuestros derechos.

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