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¿Y ahora qué?

Por: Iván Castrillo Mercado*

La emergencia sanitaria mundial, provocada por la rápida y masiva propagación del Covid-19, ha demostrado que ni los países desarrollados estaban bien o, por lo menos, solo parcialmente preparados para enfrentar un evento de tal magnitud. Tanto así, que las respuestas de la mayoría de los Estados para contrarrestar el virus y sus efectos negativos han sido reactivas, coyunturales y, en muchos casos, una copia adaptada de las políticas aplicadas por otros Estados, lo que expone una falta de planes desarrollados por parte de estos últimos, además de las empresas y las organizaciones internacionales, especialmente las intergubernamentales, para mitigar o reducir las consecuencias de una pandemia.

La crisis ha hecho más visible las brechas y desigualdades existentes en nuestras sociedades, tanto en los países desarrollados como en los países en camino al desarrollo; sin embargo, sería una mirada muy pesimista considerar la pandemia sólo como un suceso negativo.

Objetivos de Desarrollo Sostenible.

La crisis también presenta oportunidades para que los Estados se replanteen sus planes de desarrollo y trabajen más enfocados hacia el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), de la Organización de las Naciones Unidas. Puesto que los ODS ante la actual emergencia dejan de ser un conjunto de metas que se aspiran cumplir en el futuro; convirtiéndose así en lo mínimo que necesitamos para garantizar un mundo seguro y sostenible tras la crisis sanitaria.

En este momento, se necesitan dos elementos claves para tratar de seguir adelante. Primero,mayor voluntad política, representada en un redireccionamiento del presupuesto público, dirigir los fondos a la disminución de la pobreza, el desempleo, la deserción estudiantil y detener la propagación del virus. Eso es en este momento más importante que millonarios contratos para mejorar la imagen del presidente, o alquilar camionetas blindadas para los congresistas, entre otras cosas que se pueden considerar como secundarias.

Lo segundo, es incrementar la unidad de criterio; si los dirigentes políticos nacionales desean tomar decisiones más incluyentes e integrales, necesitan conocer los diferentes puntos de vista de sus habitantes: para esto, la creación de mecanismo de participación ciudadana en tiempos de emergencia se hace indispensable para el desarrollo de políticas públicas que respondan eficazmente a las demandas de la ciudadanía.

Por último, si los líderes mundiales le dan la misma importancia a los ODS, podemos conseguir cambios positivos a gran escala por medio de la cooperación. No obstante, es responsabilidad de todos acatar y permanecer activos, veedores ante las decisiones de las instituciones competentes porque solo éstas podrán reducir la incertidumbre ante la crisis. Por otro lado, debemos tomar conciencia que las crisis traen consigo grandes retos que nos impulsan a realizar grandes cambios, es tiempo de actuar.

*Iván Castrillo Mercado es internacionalista de la Universidad del Norte. Sus temas de interés son la Política Internacional, Seguridad y Derechos Humanos.

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